Y un día lo puedes explicar

Cuando el médico empieza a explicarte un diagnóstico como el de la EM, supongo que tu cerebro se va a recoger monedas de oro con los duendes al final del arcoíris, como cuando te desmayas del dolor para no sentir. De hecho, recordé al abuelo de un exnovio que apagaba su aparato para la sordera cuando le hablaba su esposa. Un mecanismo de defensa.

En el consultorio, mi médico especialista me explicaba con detalle qué era lo que estaba pasando en mi cuerpo. Claro, mientras él usaba términos raros, yo recordaba mis clases de Biología del colegio. Recuerdo haber dibujado y pintado con carboncillo una neurona y sus partes, pero de ahí a conversar con un neurólogo hay mucho trecho.

Él era muy claro. Mientras decía “la mielina en las neuronas” yo entendía el plástico que cubre los cables. Él decía “las defensas del cuerpo te atacan” yo me imaginaba ardillas comiéndose los cables. Él decía “causan lesiones” yo pensaba “se hacen cortocircuitos”. Él decía muchas cosas, yo lo graficaba en mi cabeza. Y, entonces, resulta que lo que pasa es algo así: las defensas del cuerpo se vuelven locas y atacan a las células nerviosas del cuerpo, se comen el plástico que envuelve los alambres y por eso hay una especie de cortocircuito en el cerebro y la médula espinal.

Cuando uno de estos cortocircuitos se inflama se produce un “brote” o “crisis”, que requiere corticoides para que puedas volver a la normalidad.

cables

Les dejo aquí un consejo que me dio mi médico antes de ingresarme: Come algo rico. Los días de corticoides la comida te va a saber a metal así que aprovecha y date un gusto. ¡Qué bueno que le hice caso! Acabo de recordar que al día siguiente me fue a visitar el chico con el que salía y se comió mi desayuno. (*risas grabadas*)

Mientras estaba en el hospital mi doctor fue a pasar visita y me dijo “uno de los grandes errores es preguntarse por qué. Hay que preguntarse para qué”. Lo recuerdo cada vez que tengo un achaque y los he tenido variados, para todos los gustos.

A mi doctor le gusta que le explique lo que siento y me parece que así puede saber qué sensaciones tienen sus demás pacientes. Hagamos una prueba:

Parestesias: Se siente como meter el brazo, la pierna o la zona afectada en agua con gas. Además pierdes la fuerza.

Dolores neuropáticos: Se sienten como si te inyectaran vidrio hirviendo y el dolor es fuerte por todo el camino por donde recorre el “líquido”. (No, nunca me han inyectado vidrio caliente pero estoy segura que así se siente).

Hipersensibilidad: Es como si te hubieras quemado la piel con el sol, pero cualquier contacto se siente como un golpe muy fuerte.

Debilidad: En las piernas, por ejemplo, equivale a que tu cuerpo pesa mucho más de lo que las piernas pueden soportar. Se siente como cargar un yunque de esos de los dibujos animados.

Neuritis óptica: Es quedarse ciega, no hay mucho más que explicar. Como dije en el artículo anterior es un dolor atrás del ojo como si tuviera una cuerda de guitarra que te duele cuando miras hacia un lado.

¿Ya tienes una idea? Pues dentro de la EM es normal experimentar algunos de estos síntomas. Con suerte no tendrás ninguno porque esta enfermedad es distinta en cada persona. Por eso la llaman “La enfermedad de las mil caras”.

De pronto un día, te conectas el aparato para la sordera, dejas de recoger monedas al final del arcoiris y despiertas. Empiezas a conocer tu nuevo cuerpo y a vivir con una condición distinta.

Comparte esto:

3 thoughts on “Y un día lo puedes explicar”

  1. Y la vida continúa y aprendes a disfrutar a agradecer y sobre todo nos enseña con tu ejemplo que el buen sentido del humor, la Gullita, la amistad y el amor curan. Y te vuelves una maravillosa y admirable mujer capaz de transmitir bondad ayudando a todos a través de todas tus batallas.

  2. Me encanta la definición de los términos médicos! Un abrazote gabyronte!!!!
    Yo creo q ahora mantiene apagado siempre el audifono el abuelo jajaja

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *