Happily ever after

Tal vez tengo un grave problema con el “hasta que la muerte los separe”, pero como siempre voy por la vida buscándole una explicación a las cosas, tengo un par de teorías.

¡Hola! Soy Gaby Moncayo, MaríaGabrielaArreglaTuCuarto para mi mamá, aunque el cura no me bautizó de ninguna de las dos formas. Esta es mi historia:

Había empezado la universidad, tenía 18 años y un día, de la nada, amanecí ciega. No podía ver con el ojo derecho. Era una mancha blanca que no me dejaba ver nada. Sí, ciega. Lo que realmente me preocupaba era el dolor que sentía atrás del ojo. Haz de cuenta que tienes una cuerda de guitarra atrás del ojo y cada vez que ves hacia un lado “clin” alguien toca la cuerda y esa era la sensación.

Bueno, a los 18 años todos somos inmortales, nada es tan grave como parece y quedarse ciego parecía hasta normal. Repito, lo que me molestaba era el dolor. Mis padres me llevaron al neurólogo, porque el oftalmólogo no estaba ese día y el médico me dijo que debía hacerme una Resonancia Magnética (RM).

Es un gran momento para una confesión: siempre que vi en la televisión una máquina de RM me dije “Qué horrible eso, es como si te estuvieran enterrando. Nunca me voy a dejar hacer una de esas”. Pero bueno, la vida es así y tuve que hacerme una.

Ya en el consultorio, el médico vio los exámenes y me pidió que fuéramos a la cafetería. Con los resultados, el médico me dijo “tienes demasiadas ‘manchitas’ blancas para tu edad, yo creo que es un caso de Esclerosis Múltiple (EM)”. Yo sonreí, nunca había escuchado ese nombre antes, pero igual no podía ser tan grave. Mi madre, Guillermina, empezó a llorar y le preguntó al doctor “¿Se va a morir?” a lo que yo me adelanté y respondí “sí, todos nos vamos a morir, mamá”, el médico por su parte le dijo “esa es la esclerosis lateral, este no me parece el caso”.

Fue un momento tenso, yo no me enteraba de nada, pero en esas situaciones yo siempre me pongo nerviosa y agarré mi resonancia, se la mostré al médico y le dije “pero dígame doctor ¿no es este el cerebro más guapo que ha visto?”, él sonrió y contestó “sí Gaby, hasta sales sonreída”.

Han pasado 10 años y recuerdo esa conversación como si fuera ayer.

Después de esto, nos derivó donde un médico especialista en EM. Fuimos. Me atendió. Esa fue la primera vez que escuché la frase “cuando el oftalmólogo no ve nada y el paciente tampoco es EM”.

El médico confirmó el diagnóstico. Sus palabras fueron “es una enfermedad congénita, degenerativa e INCURABLE”. Así, sin pelos en la lengua. Continuó “Si no te internas hoy te vas a quedar ciega para siempre”. Me cayó bien el doctor, porque nunca me ha gustado que me doren la pastilla.

Es momento para una reflexión. Sí, me diagnosticaron “jovencita” cuando la EM se diagnostica regularmente de los 40 años en adelante. Algunas personas creen que esto fue terrible, pero yo sinceramente creo que fue una gran edad, porque como te dije, a los 18 años eres invencible y nada es tan grave. Tal vez si hoy me lo vuelven a decir no lo tome de la misma manera, porque a los 28 años ya sabes que la gente se muere, sufre y nada es tan fácil como parece.

Me quedé en el hospital por cuatro días, recuperé la visión por completo gracias a los corticoides, pero al salir del hospital “seguía enferma”, era mi primer “para toda la vida” de toda la vida, como un “happily ever after” pero sin el “happily”.

Claro, ahora, 11 años más tarde, se me eriza la piel cuando las cosas no tienen fin o cuando no puedo verlo desde el inicio. Los tatuajes, los nombramientos indefinidos, los hijos, todo eso que es para siempre aún me pone incómoda, pero espero que una vez que lo he racionalizado lo pueda superar.

Todas queremos nuestro “y vivieron felices por siempre” ¿No?

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11 thoughts on “Happily ever after”

  1. Esa es la actitud! Como dicen los héroes del silencio (ojalá te guste su música/tengo la manía de usar frases de canciones) ” la derrota no es una opción y no hay excusas, para siempre me parece mucho tiempo, para siempre no hay nada para siempre.” Un abrazo

  2. Hola Gaby, a mí también me diagnosticaron muy joven, a los 16 años, cuando uno se siente invencible e inmortal como tu muy bien lo dices. Ahora 18 años después, ya conozco mejor las implicaciones de la esclerosis múltiple, pero también conozco mucho mejor las sorpresas que te puede dar la vida, así que sigo con mucho ánimo y ganas de estar mejor cada día y ayudar a la mayor cantidad de personas posible. Genial que cuentes tus experiencias en este blog, sigue compartiendo. Un abrazo.

  3. Eres una heroína! Fuerte y digna de admirar! Eres un ejemplo de constante lucha, esperanza y superación… Toda mi admiración para ti!

  4. A veces los”sanos” somos los enfermos por no apreciar lo que tenemos y solo al leer a heroinas como tú lo valoramos. Te felicito por la forma de entender la vida y lucharla. Eres un ejemplo a seguir y por favor sigue compartiendo tus pensamientos que a muchos ayuda

    1. Gracias Fabricio por leer y compartir. No soy un ejemplo, pero soy afortunada en valorar lo que tengo y puedo hacer. Un abrazo fuerte.

  5. Me encanto, solo falta tu foto, de ahí es muy inspirador y quiebra el alma, ademas me gusto la parte en la que aceptas que la realidad no es la misma que a los 18 que a los 25, puñal frió por parte de la realidad.

    1. Jajaja hay una foto mía por ahí. Sí la realidad cambia, pero debemos adaptarnos. Un abrazo, gracias por leer.

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